“Acercándoos a él, piedra viva rechazada por
los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras
vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio
santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de
Jesucristo"
(1 Pe 2, 4-5)
Se trata de que cada uno sea un TEMPLO EXPIATORIO
VIVO que atraiga la Misericordia y la Gracia de Dios para la humanidad herida y en
especial para España, de ser un
templo que de culto al Corazón
de Jesús adorándole “en espíritu y en verdad” (Jn 4,23) donde su Promesa
se cumpla y reine en nosotros con gran veneración.
Tu puedes
ser un “propiciatorio” que ofrezca continuas oraciones y sacrificios “sin
desfallecer” (Lc 18,1) como “calmante de suave aroma” (Lv 1,9) para sus heridas
y su sed.¡Qué precioso ejemplo tenemos en los pastorcitos de Fátima que todo lo hacían “por amor a Jesús” para consuelo de su Madre y la salvación de las almas! Sea esta nuestra ofrenda de vida unidos a la “víctima de propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero” (Cfr. 1 Jn 2).